Portada "Snowden"

Edward Snowden: Paranoia y conspiración

Oliver Stone lleva a la pantalla grande la historia del analista de la CIA y la NSA Edward Snowden, activista acusado de traición a los Estados Unidos.

Por Marcela Vargas / Fotografía Cortesía del Festival Internacional de Cine de Los Cabos

En junio de 2013, el mundo fue sacudido por la noticia de que Estados Unidos espiaba a todos los habitantes del planeta a través de una compleja red electrónica que utilizaba desde las cámaras incrustadas en las computadoras personales, hasta carísimos satélites en órbita. El responsable de dar a conocer esta información fue Edward Snowden, un analista de la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos que contactó al periódico The Guardian con miles de documentos clasificados que demostraban que el gobierno estadounidense tenía bajo estrecha vigilancia al mundo entero bajo la excusa de su guerra anti-terrorismo.

Cuando la identidad de Snowden se hizo pública, el gobierno de su país lo acusó de violar la Ley de Espionaje, de robar propiedad de gobierno y de compartir información clasificada y de seguridad nacional con personas no autorizadas. El informante huyó a Rusia –único país que pudo ofrecerle estatus de refugiado– y desde ahí continúa su activismo a favor de la libertad de información y en contra de la vigilancia gubernamental masiva. Aunque la historia de Edward Snowden ya había sido llevada al cine con el documental ganador del Oscar Citizenfour (Laura Poitras, 2015), el largometraje Snowden, de Oliver Stone, entrega una versión dramatizada de su vida, transformada en un thriller de espionaje político.

Joseph Gordon-Levitt como Edward Snowden

Joseph Gordon-Levitt como Edward Snowden en “Snowden”.

Snowden tuvo su premier mundial en la San Diego Comic Con en julio de 2016, para proyectarse posteriormente en el Festival Internacional de Cine de Toronto. La película llegó a salas estadounidenses en septiembre del mismo año y tuvo su estreno latinoamericano en la 5ª edición del Festival Internacional de Cine de Los Cabos, donde su director, Oliver Stone, recibió un homenaje a su trayectoria cinematográfica. Ahí, Stone sostuvo un encuentro con los medios para hablar sobre el proceso de filmación de Snowden, protagonizada por Joseph Gordon-Levitt y Shailene Woodley.

Oliver Stone, director de cintas como JFK (1991) y Scarface (1983), es un ácido crítico de la política intervencionista del gobierno estadounidense. Su cercanía con figuras políticas opuestas al sistema gubernamental y económico de su país, como Fidel Castro y Hugo Chávez –sobre quienes además ha filmado documentales–, lo ha convertido en uno de los cineastas más controversiales de su generación. Snowden es un título más en su lista de películas polémicas que por su misma existencia hacen una crítica dura y directa a la tendencia del gobierno estadounidense a manipular e intervenir en países ajenos.

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“Ellos hablan sobre terrorismo, entonces mantienen la vigilancia selectiva –un término que usamos en la película– y que tiene sentido porque con eso capturas terroristas… No habría razón para escuchar a todo el mundo, pero eso existe por lo que decimos en la película: control social y global”, dijo Stone en conferencia de prensa antes del estreno de Snowden en Los Cabos. “Miren a México, son uno de los países más espiados del mundo. México no puede moverse sin que Estados Unidos lo vea”.

Para Oliver Stone, uno de los mayores riesgos de la vigilancia internacional controlada por Estados Unidos queda en evidencia en un momento de la película donde el gobierno estadounidense infiltra las redes de comunicación para escuchar ilegalmente a los ciudadanos japoneses. “[Los japoneses] Se negaron a espiar a sus ciudadanos porque iba contra le ley, pero de todas formas fuimos a espiarlos. Y no sólo eso: en caso de que algún día dejasen de ser nuestros aliados, les implantamos virus de malware en puntos clave de su infraestructura. Así que si Japón decide ir en otra dirección, tendrá un precio que pagar. Ser aliado de los Estados Unidos es un asunto peligroso para México, para Brasil, para cada país europeo. Es un juego de poderes, un Juego de Tronos global. Es EL Juego de Tronos”.

Oliver Stone en conferencia de prensa

Oliver Stone en conferencia de prensa durante el Festival Internacional de Cine de Los Cabos. Foto: Bernardo Maldonado / Cortesía Festival Internacional de Cine de Los Cabos.

Para hacer la película biográfica de Edward Snowden, Oliver Stone tuvo que ser muy cuidadoso en su trato con el personaje principal. “No quería tocar la historia porque no soy un experto en el tema”, comentó. “Cuando conocimos a Snowden no sabíamos en ese momento si haríamos una cinta de ficción o una basada en los hechos reales de su vida; esto no lo sabíamos porque no sabíamos si él cooperaría. Tras las nueve visitas que tuvimos con él pudimos hablar más y generar intimidad, y entonces nos dio su aprobación para proceder. Eso hizo la diferencia”. El acceso directo a Snowden le permitió al equipo de Oliver Stone conocer a detalle el proceso interno de la Agencia de Seguridad Nacional, así como los términos legales y técnicos precisos para no comprometer la historia ni la realización del largometraje.

“Nos tomó más de dos años y medio hacer esta película, sin dinero”, contó Oliver Stone. Snowden no fue financiada por grandes estudios en los Estados Unidos, sino por compañías en Alemania y Francia. “[La censura] viene con el silencio: Nadie hace tu película, los medios no te prestan atención, no puedes transmitir. Es un poder suave: la película no se hace. La única razón por la que esta película pudo hacerse fue que los franceses y alemanes, que respetan a Edward Snowden, la apoyaron. Es una amenaza fina en un mundo corporativo: la voz del capitalismo global, eso es muy real”.

Oliver Stone en la gala en su honor

Oliver Stone en la gala en su honor en el Festival Internacional de Cine de Los Cabos. Foto: Josafat De La Toba / Cortesía Festival Internacional de Cine de Los Cabos.

Con el talentoso Joseph Gordon-Levitt al centro de Snowden, este thriller político mantiene al espectador en tensión al seguir cada paso del analista informático. La cantidad de información tecnológica puede ser abrumadora, aunque la fuerza de la película está en la narración del tortuoso camino de su protagonista de ser un soldado completamente convencido de que toda acción es en beneficio de su país, a convertirse en un activista acusado por su propio gobierno de traidor a la patria. La habilidad dramática de Gordon-Levitt no se ve mermada por el convencionalismo del guión ni por la falta de intensidad de Shailene Woodley como su interés romántico. Destaca también la participación conjunta de Melissa Leo –como la documentalista Laura Poitras–, Zachary Quinto –como el periodista de The Guardian Glenn Greenwald– y Tom Wilkinson –corresponsal de defensa e inteligencia de The Guardian–, el equipo que ayudó a hacer pública la información filtrada por Edward Snowden.

Si bien esta cinta no entra en lo mejor de la filmografía de Oliver Stone, el momento de su estreno aumenta el poder de su mensaje. Más allá de las implicaciones del mensaje político de Snowden y Stone contra un sistema neoconservador que espía a sus ciudadanos, Snowden recuerda al espectador que la responsabilidad de un cambio no es sólo de las altas cúpulas del poder, sino radica también en la libertad de la sociedad misma para hacerse escuchar. ¿Quién, si no, puede reclamarle respuestas a sus gobernantes?

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