La realidad del cine mexicano hoy en día

La realidad del cine mexicano hoy en día

Se acercan las premiaciones del cine nacional y el aplauso a sus casos de éxito, pero ésta es la realidad del cine mexicano hoy en día.

Por Arturo Aguilar

México es uno de los mercados más importantes para el cine mundial. En especial para Hollywood, meca del cine de entretenimiento que cada vez depende más del éxito de sus producciones en otros mercados distintos al estadounidense.

La Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (CANACINE) ha sido clara sobre esta relevancia global y el crecimiento económico derivado de esto en la industria nacional. México es el 4º país con más boletos de cine vendidos en el mundo, somos el 10º país con mayor recaudación en taquilla. En 2016, casi 15 mil millones de pesos fueron los ingresos por asistencia al cine en nuestro país.

El crecimiento en asistencia y taquilla se ha mantenido constante durante toda la década. De 2015 a 2016, fue de más del 10%. Una excelente noticia para los dueños de los complejos de cine y las distribuidoras de las películas más populares del año – aunque entre ellas pocas veces aparezca una película mexicana.

La realidad del cine mexicano hoy en día, top 5

En el último par de años, mucho se ha escrito y dicho sobre la recuperación del cine mexicano en cartelera y su nueva reconexión con el público masivo. La atención, obviamente, se ha puesto en fenómenos específicos como los de 2013: No Se Aceptan Devoluciones y Nosotros los Nobles; o en las exitosas comedias femeninas de 2016: ¿Qué culpa tiene el niño?, No manches Frida, y Treintona, soltera y fantástica.

Se habla también con entusiasmo y cierto orgullo de un repunte en la producción nacional, que de acuerdo con el Anuario Estadístico de IMCINE, en 2016 estableció un nuevo récord para la industria: 162 películas producidas. Algo que no se lograba desde 1958 y muestra de un crecimiento sostenido durante la actual década, que inició con 69 filmes producidos en 2010. Para 2012, la cifra había crecido a 112 películas, en 2014 alcanzó las 130 producciones y en 2015, 140 películas producidas.

Sin embargo, mientras la producción y la oferta de cine mexicano en cartelera crecen, su consumo no lo hace proporcionalmente. La oferta de cine nacional en cartelera ha crecido de manera bastante dispareja: en 2010 se estrenaron 56 películas mexicanas, en 2011, 73; en 2012, 91; en 2013, 104; en 2014, 67; en 2015, 85; y en 2016, 78.

La realidad del cine mexicano hoy en día, datos duros

Fuera de los fenómenos antes mencionados, el cine nacional enfrenta serias dificultades para encontrar un público. Con el 20% de los estrenos del año, la asistencia y taquilla para el cine mexicano siguen por debajo del 10%, lejos de porcentajes de otras industrias cinematográficas latinoamericanas como la brasileña o la argentina, cuyo cine local representa entre el 15% y 17% de la asistencia anual según datos de sus respectivas agencias e instituciones federales de cine. Ya ni qué decir del 22% de cuota de mercado que logra el cine español en su propio mercado o el 35% del cine francés.

Se ha presumido que en 2016, seis películas mexicanas rebasaron el millón de espectadores. Pero poco se explica sobre cómo de las 78 películas mexicanas estrenadas durante 2016, el 61%, es decir, casi 50 películas, no lograron convocar ni siquiera 20 mil asistentes. El 70% de los estrenos nacionales es lanzado con menos de 100 copias, en un país con más de 6 mil pantallas de cine.

El año pasado se produjeron más de 150 películas mexicanas que no sabemos cómo encontrarán salida a un circuito comercial saturado (en 2016 se estrenaron 407 películas), donde sus posibilidades de encontrar un público significativo en el contexto de industria actual se muestran inciertas y limitadas. Ante esta situación, los festejos sobre el actual estado del cine nacional –como industria, no como exitosos fenómenos aislados que distorsionan la media– deberían venir acompañados de reflexión, autocrítica, mesura y escepticismo. Especialmente al acercarse las premiaciones a lo mejor del año anterior en una industria donde a veces no se sabe quién le entrega los reconocimientos a quién.

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