Portada María José Cuevas

María José Cuevas y las reinas de la noche

María José Cuevas lleva al cine “Bellas de noche”, documental sobre las estrellas del vedetismo mexicano.

Por Guillermo Sánchez Cervantes / Fotografía Rodrigo Marmolejo

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Cuando ocurrió el gran robo al Museo Nacional de Antropología e Historia, en diciembre de 1985, se sustrajeron 140 piezas con un valor entonces de más de 15 millones de pesos, según reportó El Universal. María José Cuevas y un amigo, Manuel Alcalá, revisaban el caso en 2006, para el guion de una película. Que entre los doce detenidos se encontrara una vedete argentina mejor conocida como Princesa Yamal, fue lo que más les llamó la atención. Este descubrimiento desembocó en el documental Bellas de noche, seleccionado para importantes festivales de Toronto, Ámsterdam y México.

Yamal estuvo presa dos años acusada de robo a la nación. Había formado parte del vedetismo que tuvo gran auge en la cultura popular de los años setenta y ochenta; mujeres despampanantes que iluminaban las marquesinas de los centros nocturnos como El Capri, La Burbuja y el Hotel Continental de la Ciudad de México, donde cantaban y bailaban vestidas con poquísima ropa, en shows de producciones costosas. Muchas de ellas, rodeadas de fama, fortuna y excesos, saltaron a la televisión o al cine en plena época del destape: la era de las sexicomedias.

Olga Breeskin y Lyn May protagonizaron la era del destape en México. Foto: Jesús Magaña

Olga Breeskin y Lyn May protagonizaron la era del destape en México. Foto: Jesús Magaña

“¿Qué hacía una vedete ahí, acusada de robo?, me pregunté. Entonces vinieron muchos recuerdos de mi infancia, de cuando yo llegaba a mi casa y encontraba a las ‘Exóticas’ —sucesoras de las rumberas— o cuando me llevaban al Blanquita a ver a Lyn May. Mi papá había sido gran amigo de todas ellas, siempre rodeado de estas mujeres”, recuerda María José, hija del mítico José Luis Cuevas.

Entonces arrancó un proyecto personal sobre las vedetes. Inició con un pequeño grupo de amigos, un fotógrafo —Mark Powell—, un sonidista y dos cámaras con las que María José Cuevas recopiló la vida de estas mujeres de glorias pasadas, exponentes de un feminismo de cuerpos objeto, que fue justo el centro del cine de ficheras, de tono sexual y pícaro.

Olga Breeskin y Lyn May protagonizaron la era del destape en México. Foto: Jesús Magaña

Olga Breeskin y Lyn May protagonizaron la era del destape en México. Foto: Jesús Magaña

“Contacté a Princesa Yamal, me invitó a su casa. La sorpresa fue que terminando de cenar, apagó las luces y de pronto apareció vestida con estolas y lentejuelas. Comencé a grabar con una camarita. Quería enseñarme esa persona que había sido, la de los escenarios”, dice. Luego de Yamal, Cuevas fue contactando a Lyn May, Rossy Mendoza, Wanda Seux y, finalmente, a Olga Breeskin. Fueron años de encuentros y confesiones. Lo que iba a ser un proyecto personal, se fue convirtiendo en algo serio. “Hubo magia, porque creo que las relaciones se hacen por magia, o haces click o no lo haces. Nos hicimos muy cercanas. Así fueron contando su historia. Nunca las dirigí, nunca les dije qué hacer ante la cámara, ellas sólo me invitaron a su mundo”, dice María José Cuevas, quien las filmó siguiéndolas en su día a día.

“La piel envejece, el alma no”, confiesa Rossy Mendoza (famosa por tener la cintura más pequeña del mundo) en este documental que deshace el aro de frivolidad que las rodeó, ahora mostrándolas como cinco sexagenarias que luchan contra los fracasos, la depresión, la vejez, el cáncer y las adicciones. Atrás quedó ese “mundo de mentiras”, por donde “corría el champagne”. El vedetismo moriría a mediados de los ochenta, cuando la vida nocturna de la capital se reconfiguró tras el terremoto del 85, cuando se cayeron muchísimos centros nocturnos, y con la llegada de los table-dance. Todas ellas tuvieron que rehacer sus vidas.

María José Cuevas retrato

María José Cuevas arrancó Bellas de noche como un proyecto personal, que terminó seleccionado para importantes festivales de cine.

Editado por la videoasta Ximena Cuevas, su hermana, con música de la Sonora Santanera y Dámaso Pérez Prado, y con archivos originales de Fundación Televisa y Permanencia Voluntaria, el documental contó con el apoyo de Eficine —por parte del Instituto Mexicano de Cinematografía— para su posproducción.

“Fueron mujeres con un empoderamiento del cuerpo, de deseo inalcanzable, tuvieron una fuerza y libertad que les dio la época, algunas entendieron esto demasiado tarde”, dice María José Cuevas. “Piensas que la juventud va a durar para siempre y no te das cuenta que es la época más corta de tu vida”, concluye Breeskin en la cinta.
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