portada de "Sing Street"

“Sing Street”: Somos lo que escuchamos

“Sing Street”, el más reciente largometraje de John Carney, destaca la universalidad de encontrarse a sí mismo a través de la música.

Por Regina Sienra

Durante los años ochenta, Irlanda se enfrentó a una profunda crisis económica que llevó a sus habitantes a buscar una vida mejor fuera de la isla. Mientras tanto, el Reino Unido atravesaba un gran momento de experimentación en las artes que se reflejó especialmente en una de las disciplinas más accesibles: la música. Este periodo de revolución creativa arrojó una amplia variedad de actos pop y rock de alta calidad y detalles únicos a todo el mundo. En Sing Street, el más reciente largometraje de John Carney (Once, Begin Again), esa brillante etapa de la música británica guía a un adolescente irlandés a través de una crisis personal salpicada por el dolor colectivo.

Sing Street llega a salas mexicanas este 23 de septiembre, tras ser estrenada en el Festival de Sundance de este año. La película ha recibido críticas positivas por su retrato de la sociedad irandesa de los años ochenta y su pegajosa banda sonora.

Conor en "Sing Street"

Carney, cuya filmografía se integra por aclamadas cintas musicales, es un experto en contar grandes historias a través de la música. El director irlandés se inspiró en sus propias vivencias para escribir el guión de Sing Street, una carta de amor a los diversas y explosivas bandas que definieron la música de los años 80. El soundtrack combina de manera extraordinaria y orgánica la música de las bandas de esa década con música original que repasa la línea de tiempo de esos históricos lanzamientos.

Sing Street es protagonizada por el debutante Ferdia Walsh-Peelo. El joven actor encarna a Conor, un adolescente de 15 años quien es transferido a una nueva escuela cuando sus padres se enfrentan a la crisis económica en 1985. Tras un par de días difíciles en su nueva escuela, dirigida por un sacerdote abusivo y llena de bravucones hormonales, conoce a Raphina –interpretada por Lucy Boynton–, una aspirante a modelo de 16 años que vive en el orfanatorio de al lado. Para llamar su atención, Conor creará una banda.

La banda Sing Street

En pleno descubrimiento de sí mismo, Conor incorpora la estética de las bandas que descubre a su imagen personal, lo cual choca con el estricto sistema escolar católico al que pertenece. Las influencias del nuevo grupo de Conor, Sing Street –un juego de palabras con el nombre de la escuela– dependerán de los hallazgos musicales que él haga en el camino. Su hermano mayor Brendan, y el programa Top of the Pops son las figuras que lo acercarán a nuevas propuestas, como The Cure, Duran Duran, Motörhead y los estadounidenses Hall & Oates, así como el entonces revolucionario concepto del video musical, cuya estética rodea los puntos clave de la trama.

El exceso de optimismo de Sing Street en ningún momento daña la calidad de la historia, y brinda una sensación cálida al espectador, en especial a aquellos que reconocen cualquiera de las decenas de referencias en la película. Estos elementos, combinados con un elenco de talentos frescos, la convierten en una cinta encantadora de temática casi universal al presentarnos a un joven que encuentra su lugar en el mundo gracias a la música, figurativa y literalmente.

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