Bon Iver en México, portada

Bon Iver: el festival de música en México que costará casi 30 mil pesos

Bon Iver llega por primera vez a México con tres shows dentro de su propio festival en la Riviera Maya. El boleto cuesta casi 30 mil pesos.

Por Sofía Viramontes / Fotografía Days Have No Numbers

ACTUALIZACIÓN:

A solo 10 días de anunciar este festival, Bon Iver ha cancelado Days Have No Numbers sin mayor explicación. Las menciones al festival desaparecieron de sus redes sociales y de acuerdo con el sitio oficial del festival, los reembolsos se realizarán de manera automática:

“Este evento ha sido cancelado y los reembolsos se están realizando de manera automática a los invitados registrados. Los reembolsos aparecerán en os próximos 5 a 7 días. Lamentamos el inconveniente”.

* * *

Bon Iver llega por fin a México. En sus diez años de fama, el grupo liderado por Justin Vernon, no ha hecho ni un sólo concierto en tierras mexicanas… hasta mediados de enero de 2018, en una vacación-concierto de cuatro días.

Para los que no conozcan bien quién es Bon Iver, se puede decir de manera resumida que es uno de los mayores exponentes del indie-folk contemporáneo. Como referencia, para ubicar el género musical en el que se clasifica a Bon Iver, se podría mencionar a bandas como The National, The Tallest Man on Earth y Iron & Wine. Sin embargo, en su último disco 22, a million (2016, Jagjagwar) experimenta más con los sonidos electrónicos y hip-hoperos. Durante el mismo año en el que publicó el disco colaboró con músicos un poco alejados del género en el que se había destacado como Kanye West, James Blake y Francis and The Lights. Es el perfecto ejemplo de una banda Coachella, con la misma evolución que el festival ha tenido en los últimos nueve años.

Days Have No Numbers, es el festival con el que Bon Iver inaugurará su presencia en México. Este evento, cuyo nombre sale del último LP de la banda, es un festival-vacación, concepto muy novedoso en México, pero que en Europa y Estados Unidos es algo que se hace con frecuencia. Cloud 9 Adventures es la compañía que se encarga de una parte de la organización del festival, y está completamente dedicada a estos eventos del estilo del crucero de Tomorrowland. Ellos mismos lanzarán otro festival de este tipo a mediados de diciembre de este año en Puerto Morelos, Quintana Roo.

Este festival-vacación resulta ser de lo más exclusivo. No sólo por el carácter All-inclusive del resort en las playas de Cancún, sino por el impresionante precio de entrada al festival. Según la página oficial de Days Have No Numbers –que cabe mencionar, sólo está en inglés– lo más barato que saldrá participar de ese fin de semana tiene un costo de $1,639 dólares, lo que cual se traduce en $29,450 pesos mexicanos, con el tipo de cambio a 17.968. No hay manera de asistir al festival sin ser huésped del clásicamente estadounidense Hard Rock Hotel y es obligatorio reservar un cuarto doble, no hay singles.

Además de la fiesta y la música, el festival presume su apoyo a las comunidades mayas. Cinco dólares de cada habitación reservada se destinarán al proyecto Dreams for Mayan Children, que proporciona ayudas educativas a niños locales. Es decir, Days Have No Numbers justifica su filantropía donando cinco dólares por cada 1,639. Por si fuera poco, convierte esa misma filantropía en otra forma de turismo, invitando a los asistentes a participar en actividades que ayudarán a recaudar dinero como subastas o una visita a la comunidad Dos Palmas, en donde se hará trabajo manual y, como se lee en la página “después de sudar un poco, refréscate en un impresionante cenote con hermosa agua azul y disfruta de un lunch de comida maya tradicional con los niños de la escuela”. El show musical en la playa no basta, hay que curar la cruda –moral y física– con los locales.

Este festival recuerda al restaurante Noma que René Redzepi abrió en Tulum a principios de año, que llenaba sus mesas con extranjeros que pueden pagar una cena de 600 dólares por persona, con la intención de reconectar a las comunidades, de hacer la comida una experiencia sustentable, “trabajar con las comunidades para que sean sustentables”. Coinciden en ser replanteos sobre las experiencias y sobre el consumo, que se restringen a personas con bolsillos pesados.

Bon Iver en México, interior

Llama la atención que la primera vez que llega Bon Iver a México sea en un festival que la mayoría de los mexicanos no pueden pagar. Incluso, el músico Sascha Ring, de Apparat, publicó en su cuenta de twitter lo poco apropiado que es que Bon Iver dé un concierto con un precio inaccesible para los locales. Bon Iver cuenta con una fan-base sustanciosa en México; de lo contrario, la Ciudad de México no hubiera sido una de las localidades elegidas para levantar un mural promocional de su último disco.

Dado que se trata de un festival, Bon Iver no será la única banda que podrá escucharse en Days have No Numbers. A lo largo de los cuatro días, en tres escenarios, se presentarán también Sylvan Esso, POLIÇA, Francis and the Lights, Hiss Golden Messenger, Melt-Banana, Spank Rock, Aero Flynn, Phil Cook, Dizzy Fae, Velvet Negroni, Amy Warehouse y Hrrrbek.

Por supuesto, también se realizarán actividades ajenas a la música como clases de yoga, juegos de alberca, excursiones fuera del alojamiento a las maravillas mayas, y las comodidades que los hoteles de la clase del Hard Rock ofrecen, como el spa, el centro de deportes extremos y el salón de belleza.

Esa será la entrada triunfal y grandiosa de Bon Iver en México: una experiencia súper exclusiva, para quien pueda gastar lo equivalente a diez pases para el Corona Capital 2017 (el abono de la quinta etapa), o el viaje completo a Indio California para Coachella 2018 el primer fin de semana, con shopping y comida incluidos; más o menos lo que cuesta un boleto de avión a Sidney, Australia en las mismas fechas de Days Have No Numbers.

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