Reportero de largo aliento

Diego Enrique Osorno y los pormenores de su libro biográfico sobre Carlos Slim.

Por Marcela Vargas

A finales de 2015, el periodista y escritor Diego Enrique Osorno publicó Slim. Biografía política del mexicano más rico del mundo (Debate), libro en el que narra la vida de uno de los personajes más polémicos del México contemporáneo, el empresario Carlos Slim. En un país con una economía tan compleja, con millones de pobres y con una moneda constantemente devaluada, ¿quién es este millonario, figura clave en el mundo de los negocios? Osorno se dio a la tarea de responder a esta pregunta y a otras más en un volumen al que dedicó ocho años de investigación periodística, incluidas entrevistas extensas con el propio Slim.

Mejor conocido por su acercamiento a temas sociales y políticos —crónicas sobre la tragedia, sobre movimientos sociales, y hasta perfiles de personajes con voces contestatarias—, Diego Enrique Osorno decidió abordar a uno de los símbolos del poder en México tras indignarse por su nombramiento como el hombre más rico del mundo. “Me parecía muy grave tener a alguien con tanto dinero en un país donde tanta gente se muere de hambre”, explica el periodista en entrevista para Gatopardo. “Decidí tratar de contar la historia de un personaje del poder como alguien que pudiera ayudarme a entender cómo funciona el sistema en México. A partir de esta exploración, podemos entender algo más del establishment”.

Es por ello que Slim. Biografía política del mexicano más rico del mundo también funciona como un recorrido analítico por distintas etapas de la historia de México: desde la llegada de los ancestros de Carlos Slim durante la Revolución Mexicana, hasta los primeros años del siglo XXI con su nombramiento como hombre más rico del mundo.

Destaca de este libro la habilidad de Osorno para equilibrar puntos de vista: No hace de Slim un héroe ni un villano, pero ofrece los hechos para que el lector decida. “Lo que hay es la versión de Slim que a veces contrasta con lo que yo investigué, pero dejo al lector decidir qué es más verosímil”, cuenta. “Una investigación de tanto tiempo permitió que mis encuentros con él fueran muy enfocados hacia preguntas que existen no sólo de mi parte, sino de la sociedad, sobre lo que es él y lo que hay detrás suyo”.

Con casi una década de trabajo para publicar Slim. Biografía política del mexicano más rico del mundo, éste es hasta ahora el perfil más ambicioso escrito por Diego Enrique Osorno. “Aprendí que a veces hay que tener paciencia para contar la historia que quieres contar”, explica sobre su proceso de escritura. “No se trata de ganar, sino de esperar y eso me ha costado mucho. Para contar ciertas historias, ésta por ejemplo, hay que dejar pasar el tiempo para ir encontrando las piezas del rompecabezas”.

Después de todo, escribir extensamente sobre un personaje polémico con el poder político y económico de Slim puede ser como caminar en la cuerda floja para alguien con una visión tan firme sobre los distintos tipos de desigualdad social. “En este libro empecé indignado, pero tienes que controlar eso porque la indignación no te da para escribir una monografía de alguien, no es suficiente”, dice Osorno. “Lo que puede hacer que el lector expanda su conciencia sobre un tema que le estás planteando es la información, los testimonios… tú vas por ellos y les muestras todo eso. Yo para qué pongo mis opiniones, no soy un intelectual que puede elaborar grandes ideas. Yo soy, finalmente, un reportero”.

Esta vocación lo ha llevado a involucrarse en otras ramas periodismo, como la producción de documentales (El alcalde, 2013) y, más recientemente, Bengala, una agencia dedicada a la construcción de historias multimedia. “Nuestro modelo de acceder a la información está cambiando porque ya no es a través de los medios, sino de las redes sociales”, dice. Entre otros propósitos, Bengala trabaja para impulsar la formación de jóvenes periodistas comprometidos con su responsabilidad social. “En esta generación encuentro más rebeldía, veo como una generación desafiante que no creció con el chip que todavía a nosotros nos inculcaron de que había cosas que no se podían contar”, concluye Osorno.

Lee un fragmento de este libro aquí.

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