Portadilla Juan José Millás

Juan José Millás: El juego de los reflejos

Juan José Millás es uno de los invitados al Hay Festival Querétaro. Conversamos con el escritor sobre su proceso creativo y su nueva novela.

Por Guillermo Sánchez Cervantes / Ilustración Natalya Balnova

Entre el 1° y 4 de septiembre, se llevará a cabo la sexta edición del Hay Festival en México. La sede se ha mudado a la ciudad de Querétaro, donde se reunirán escritores, periodistas, editores, músicos y divulgadores culturales e intelectuales provenientes de 17 países. Éstas son algunas de las voces que charlarán sobre su visión del mundo.

“El humor es un efecto colateral, no lo busco”, asegura Juan José Millás, escritor y periodista valenciano, a quien todavía le toma por sorpresa que lo detengan por las calles de Madrid para contarle que se rieron de tal y tal cosa que escribió. Durante años se preguntó cómo era posible que la gente se riera con un párrafo que le había costado hasta las lágrimas. “Con el tiempo me he ido acostumbrando. Ya no me quejo. Disimulo, hago como que me parece normal. La gente cuenta chistes en los funerales, con el cadáver ahí al lado, todavía caliente. La vida así es de rara”, dice. Millás sabe, sin embargo, que la otra cara del terror es la risa. Así que lo consuela pensar que eso pasa con su escritura, que, de cierta manera, es otro terror.

El pasado mes de junio, Millás escribió en su columna de El País que Borges recomendaba elegir bien a los enemigos porque más tarde que temprano, acababa uno pareciéndose a ellos. Lo hizo refiriéndose al ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz, luego de las críticas que recibió por conspirar contra opositores —en plenas elecciones— fabricando escándalos de corrupción. Millás aseguró que el ministro “odia tanto a los comunistas que ya se parece a esos comisarios policiacos sórdidos de La vida de los otros”. Ésa es la agudeza con la que escribe semanalmente desde 1990 en dicho periódico. Ahí ha entregado textos que mezclan el microrrelato con la columna de opinión, con referencias intertextuales, elementos fantásticos y una dosis, nuevamente involuntaria, de humor. La crítica los ha denominado como “anticuentos”.

A sus 64 años, ha reunido una extensa obra que incluye más de veinte novelas y libros de relatos, además de reportajes y compilaciones de textos periodísticos. Es uno de los personajes de la literatura iberoamericana más importantes de la actualidad. A los 22, tuvo su debut con Cerbero son las sombras, que lo llevó a ganar el Premio Sésamo de Novela Corta. Ha sido galardonado con el Premio Nadal por La soledad era esto (1990), Premio Primavera de Novela por Dos mujeres en Praga (2002), Premio Planeta y Premio Nacional de Narrativa por El mundo (2007). En el ámbito periodístico, ha sido galardonado con el Premio Mariano de Cavia (1998), Francisco Cerecedo (2005) y Vázquez Montalbán (2010).

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Si Borges recomendaba elegir bien a los enemigos, qué pasará con los personajes de Millás que van poblando sus novelas y relatos. ¿Será que terminará pareciéndose a ellos más tarde que temprano? El escritor responde: “Los personajes no se eligen de un catálogo. En todo caso, se trataría de un catálogo inconsciente. Y tampoco”, dice en entrevista para Gatopardo. “Se conciben en un juego amatorio de la imaginación, se desarrollan en el útero de la fantasía y ya no dejan nunca de crecer. En ocasiones, una vez publicada la novela, continúan ahí, dándome los buenos días al levantarme y las buenas noches al anochecer.”

A principios de 2016, regresó a las librerías con Desde la sombra, novela editada por Seix Barral. Millas cuenta la historia de Damián Lobo, un hombre que acaba de perder su empleo y parece que va andando por la vida al azar. Un día comete un robo en un mercado de anticuarios, hurta un pisacorbatas y, para escapar de los guardias que lo han descubierto, se esconde en el interior de un armario. Sin embargo, el armario es vendido y trasladado a una casa, donde el personaje termina habitando escondido detrás. Mientras los dueños salen a trabajar, él tiende las camas, lava los platos. Se convierte en una suerte de mayordomo fantasmal.

Esta novela construye un puente con la realidad española de los últimos años, la de la crisis económica tras la burbuja inmobiliaria, el desempleo y el movimiento okupa. “Mi novela tiene una apariencia fantástica que admite una lectura política. Siempre he dicho que la literatura sirve para hablar de una cosa fingiendo que hablas de otra”, cuenta el escritor. Lobo representa a toda esa maquinaria que el sistema expulsa hacia los márgenes. “Él no ha encontrado su lugar en el mundo. Y la novela trata de la búsqueda y de la conquista de ese lugar. Que ese lugar finalmente sea un armario da una idea del mundo en el que vivimos. Un mundo en el que para ser alguien tienes que convertirte en nadie.”

Como una suerte de escape, Lobo va contando su día a día a un showman de nombre Sergio O’Kane, quien lo entrevista para un programa de televisión en vivo que sólo ocurre en su mente. Millás elige la mirada psicológica y utiliza el formato de entrevista como una suerte de monólogo interior contemporáneo, que ya ha repetido en otros títulos como La mujer loca (2014), donde el propio Millás aparece entrevistando a la protagonista, Julia. “Es cierto que trabajo mucho desde el interior de los personajes. Y es porque me interesa conocer el recorrido mental que llevan a cabo para tomar una u otra decisión. Supongo que meterme en sus cabezas es un modo de explotar la mía”, dice.

Leer esta novela es como involucrarse en un laberinto de espejos: un personaje que observa a una familia desde el interior de un mueble, quien a su vez es observado en un programa de televisión, y observado por el escritor mismo. Millás ha creado un juego de observación, uno especular, como cuando enfrentas dos espejos y aparece un pasillo interminable en el que resulta imposible distinguir la imagen real de la reflejada.

“Cuando era pequeño, iba a una peluquería cuyos espejos estaban dispuestos de este modo, de manera que yo me veía infinitamente reflejado. Cuando observas al otro, en realidad te observas a ti mismo. Si ese otro observa a su vez a otro aparece ese juego especular fascinante, ese largo pasillo en el que resulta imposible averiguar dónde termina la realidad y dónde comienza la ficción. De eso se trata”, concluye. Frente a qué espejo se mirará Juan José Millás es la interrogante a descubrir en el periódico la siguiente semana, o en su próxima colección de relatos o novela.

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