La Colección FEMSA festeja su 50 aniversario con <i>Constelaciones y derivas</i>, una exposición que reúne cerca de 170 obras de más de 115 artistas latinoamericanos en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey. Puede visitarse hasta el 9 de agosto de 2026.

La Colección FEMSA celebra su 50 aniversario con la exposición más amplia que haya presentado en México. Bajo el título Constelaciones y derivas: arte de América Latina desde la Colección FEMSA, la muestra se abrió al público del 20 de marzo, y podrá visitarse hasta el 9 de agosto de 2026, en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), en Monterrey.
La exposición reúne alrededor de 170 obras de más de 115 artistas latinoamericanos de los siglos XX y XXI, e incluye una pieza comisionada especialmente al artista argentino Ad Minoliti. Se trata de un recorrido que propone nuevas lecturas del acervo, que apuesta por conexiones abiertas entre épocas, geografías y lenguajes.
Una constelación artística
Para Paulina Bravo, curadora en jefe de la Colección FEMSA, esta aproximación permite revisitar el acervo desde una perspectiva contemporánea:
“Más que presentar una revisión histórica, nos interesa mostrar cómo las preguntas que atraviesan el arte latinoamericano continúan resonando en el presente. Al poner en diálogo obras emblemáticas del arte moderno con artistas contemporáneos, la exposición abre nuevas formas de aproximarse a la colección”.
Lejos de organizarse cronológicamente o por escuelas nacionales, la muestra se articula como una constelación: un entramado de relaciones que permite observar el arte latinoamericano desde la multiplicidad y el cruce de perspectivas. La intención es pensar la producción de la región más allá de categorías rígidas, en diálogo constante entre el pasado y el presente.
“El modelo de constelaciones nos permite entender que no existe una sola historia del arte latinoamericano”, explica Beto Díaz Suárez, curador de la Colección FEMSA. “Más bien se trata de una red de conexiones que se pueden reconfigurar continuamente, generando nuevas lecturas entre artistas que trabajan desde contextos y momentos distintos”.
Curada por Eugenia Braniff, Paulina Bravo, Beto Díaz Suárez y Adriana Melchor, la exposición se articula en cinco ejes que no solo organizan la exhibición, sino que también reflejan las preocupaciones actuales en el desarrollo del acervo: “Territorios”; “Estructuras coloniales”; “Debatiendo la abstracción: geometría y forma en América Latina”; “Alquimia” e “Identidades”.
En ese cruce de tiempos y perspectivas conviven figuras del arte latinoamericano como Jesús Rafael Soto, Rufino Tamayo, María Izquierdo, Diego Rivera, Joaquín Torres-García, Fanny Sanín, Helen Escobedo y Gego, junto a artistas contemporáneos y adquisiciones recientes que amplían el horizonte de la colección. Eugenia Braniff, quien además de curadora asociada es consejera de la Colección y Bienal FEMSA, subraya que esta será la presentación pública más extensa del acervo en el país: “Esta exposición permite redescubrir estas piezas en diálogo con otras integradas a lo largo de 50 años, como Francis Alÿs, Vivian Suter, Beatriz González, Damián Ortega y Julio Galán, invitando a una comprensión más amplia y profunda del arte latinoamericano”, declara.
Asimismo, la exposición estará acompañada de una serie de conferencias, charlas, activaciones y talleres, con el objetivo de extender la muestra y fomentar espacios de escucha, pensamiento crítico y participación. Entre estas iniciativas paralelas destaca “Rutas Metabólicas”, un proyecto que conecta arte y cocina a través de residencias con chefs invitados. Las propuestas desarrolladas durante estas residencias se presentarán en el restaurante del museo como menús temporales inspirados en las constelaciones de la exposición, proponiendo una experiencia que invita a pensar el conocimiento no solo desde la mirada, sino también desde el cuerpo y los sentidos.


Un punto de retorno
La elección de MARCO como sede no es casual. La institución regiomontana ha mantenido una relación estrecha con la Colección FEMSA y funciona aquí como un punto de retorno simbólico: Monterrey es la ciudad donde nació el acervo y desde donde ahora se proyecta hacia el futuro.
“El eje de la contemporaneidad de las artes visuales en Monterrey se encuentra en la Colección FEMSA y en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, instituciones que comparten una visión sobre el impacto en la sociedad de las creaciones artísticas, no solo desde su capacidad creativa, sino también desde su dimensión educativa”, señala Taiyana Pimentel, directora de MARCO. “Desde esta perspectiva, la fundación y el museo han colaborado durante la última década en pos del reposicionamiento institucional de las artes contemporáneas y de sus múltiples discursos. Así, una nueva lectura de la Colección FEMSA llega a nuestro recinto y se presenta desde una postura transgresora en la que convergen arte colonial, los modernismos y arte contemporáneo, a partir de una mirada crítica y profundamente joven”.
Fundada en 1977, la Colección FEMSA se ha consolidado como uno de los acervos más relevantes de arte moderno y contemporáneo en América Latina. A lo largo de cinco décadas, ha operado como un agente clave en la profesionalización del campo artístico y en la generación de redes de colaboración con instituciones dentro y fuera de México.
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La exposición Constelaciones y derivas está abierta al público desde el 20 de marzo hasta el 9 de agosto de 2026 en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.



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