Nos llamamos la Santa Realidad F.C. (Futbol en Colectivo) y somos el primer equipo performático de la historia. En nuestras playeras, en vez de llevar nuestros apellidos, llevamos impresos nuestros miedos.
“Profe, ¿a lo que le tenemos miedo?”.
“No necesariamente. Elijan el miedo por el que sienten mayor atracción”.
Silencio. Desconcierto.
Andrea, nuestra media centro, dice:
“Yo quiero ser el Derrumbe”.
Y ya los demás miedos se presentan.
“Indecisión”, dice Juan, portero.
“Asfixia”, dice Leonardo, centro delantero.
“Insomnio”, dice Cris, volante por derecha.
“Rabia”, dice Carlos, volante por izquierda.
“Nostalgia”, dice Diego, contención.
“Amargura”, dice Plinio, contención.
“Olvido”, dice Jimeno, lateral izquierdo.
“Parálisis”, dice Luis, lateral derecho.
“Barbarie”, dice Santi, creativo.
“Intolerancia”, dice Pablo, defensa central.
“Deuda”, dice Juan, defensa central.
“Artificio”, dice Patricio, comodín.
“Cansancio”, dice Ramiro, delantero multiusos.
“Desborde”, dice Sonia, madre de Andrea y gerente del equipo.
Y yo soy el Vicio, entrenador.
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Para meterle gol a la Santa Realidad, el rival debe bloquear a la Asfixia, superar a la Nostalgia, engañar a la Amargura, inmovilizar al Derrumbe, ser más hábil que el Insomnio, salir ileso de la Rabia, confundir a la Barbarie, driblar al Olvido, correr más rápido que la Parálisis, deshacerse de la Intolerancia y vencer a la Indecisión.
Nuestra vocación es visual. La mirada está puesta en el azar y en la plástica de formas/encadenamientos/accidentes/circunstancias que intervienen en las aspiraciones de nuestros enemigos para vencernos.
O, lo que es lo mismo: vencer sus miedos.
¿El riesgo?
Ser despedazados por ellos.
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Mediodía en Tepetlixpa. Los miedos de la Santa Realidad, que por lo pronto solo saben defenderse, ya están distribuidos en el campo. Trotan y estiran.
Comienza el partido.
Los Cacomixtles nos llegan tres veces al área con balón dominado durante los primeros 48 segundos y siete a los cuatro minutos. Al minuto 15, tras haber pisado 16 veces el área contraria, los Cacomixtles dejan de llegar y de pronto se descubren envueltos en las redes de un juego siniestro:
La Santa Realidad ha comenzado a imitar, detalle a detalle, al rival.
Imita su parado (4-3-2-1) e imita sus variantes (si el mediapunta de ellos se bota para fungir como péndulo afuera del área, Barbarie se bota para fungir como péndulo afuera del área).
- Minuto 43: Los Cacomixtles se repliegan/recuperan la pelota/ensayan una posesión larga/tras 14 toques en medio campo filtran un balón al extremo, quien corta hacia dentro y tira desde fuera del área a las manos del portero.
- Minuto 44: La Santa Realidad nos replegamos/recuperamos la pelota/ensayamos una posesión larga/tras 14 toques en medio campo filtramos un balón al extremo, quien corta hacia dentro y tira desde fuera del área a las manos del portero.
Lo aterrador es la perfecta simetría con la que La Santa Realidad imita. De pronto, Los Cacomixtles se observan a sí mismos a cada paso. Hagan lo que hagan, intenten lo que intenten, en la Santa Realidad encuentran su reflejo: a alguien que hace exactamente lo mismo, a la misma velocidad, con la misma intención y con los mismos movimientos.
Medio tiempo.
Marcador: 0-0.
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VICIO
¿Y todo lo que hemos entrenado?
Silencio.
Bueno, ahí hay naranjas.
Hago tres cambios.
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1.- Por la Nostalgia entra la Deuda (aunque es central, puede jugar la contención).
Mi nombre es Juan, tengo 16 años. Desde que nací, haga lo que haga, diga lo que diga, tengo la sensación de deber algo: lealtad, compromiso, dinero. Mi miedo es la Deuda.
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2.- Por la Rabia entra el Artificio.
Mi nombre es Patricio, tengo 16 años. Va a sonar tonto, pero hay una palabra que leí y no entiendo. Su mero sonido me da miedo: Artificio.
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3.- Por la Asfixia entra el Cansancio
Mi nombre es Ramiro, tengo 17 años. ¿Cuál es el sentido de preocuparse por algo que aún no existe? Resuelve lo que tienes enfrente y déjate de mamadas. Ahora estoy cansado: mi miedo es el Cansancio.
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Los miedos de la Santa Realidad regresan a la cancha. Segundo tiempo. Nada cambia: La Santa Realidad se limita a imitar gestos, coberturas, secuencia y hasta direcciones de los saques de banda. Es ridículo y maravilloso. Una especie de hechizo.
Al 68´, los Cacomixtles no soportan más y comienzan a fallar en pequeños detalles:
- El volante tarda un tiempo en distribuir al central.
- El portero no se da cuenta de que en vez de meta es córner.
- El lateral equivoca el saque de banda y le regala la posesión a la Santa Realidad.
Pequeños detalles que luego se convierten en errores:
- El contención falla un pase de tres metros sin obstáculos.
- El central adelantado pierde en medio campo la pelota y da pie a un contraataque.
- Cuando el centro llega al área chica, el delantero no estaba ahí porque había tirado un desmarque hacia la banda.
Y sucede que cuando se trata de errores, la Santa Realidad ya no los imita.
¿Imaginas perder el control sobre tu reflejo?, ¿estar frente al espejo y que de pronto adquiera autonomía la imagen que tan fielmente te representaba?, ¿que levantes las manos y veas cómo en el cristal sigues con las manos abajo?
Al 82´, la Santa Realidad mete uno de esos goles raros que, a falta de una elaboración precedente, acontecen en lo dicotómico (heroísmo o tragedia, pifia o virtud) y solo puede narrarse de dos maneras:
- La Rabia mete un gol de 40 metros.
- Al portero de los Cacomixtles le meten un gol de 40 metros.
Y en su narración existe un hecho incontrovertible:
La Rabia ha metido un gol improbable
Cacomixtles de Tepetlixpa 0–1 La Santa Realidad
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Ya no hay regreso: hemos perdido el control sobre nuestro juego. Durante los entrenamientos, el equipo sí es nuestro: la poética funciona y encarnamos la esencia del primer equipo performático en la historia del futbol. En cuanto el partido oficial comienza, perdemos el control sobre nuestros impulsos y disposiciones, sobre nuestras trayectorias e intenciones. Desde la banda, debería ponerme histérico y gritar que lo están haciendo mal. Pero ya lo dejo ser como algo inevitable. Habito la paradoja de Pierre Monteux, quien construyó su legado con La consagración de la primavera, una obra que odiaba. Permanezco inmóvil al lado de Desborde chupando naranjas, dando traguitos a mi termo con vino, como si nada pasara, como si estos acontecimientos fueran normales. Pero estos acontecimientos no son normales, son aterradores e inexplicables. Es como si, al convocar miedos, hayamos desencadenado el juego siniestro de una voluntad demoníaca.
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Sobre los partidos recuerdo fragmentos. Aíslo y consigno acontecimientos intrascendentes. Extraigo imágenes espontáneas. Separo fragmentos y los descontextualizo como un intento desesperado por acercarme a la poética del misterio.
Obtengo este registro:
Jornada 3:
El 10 rival da muestras de orfandad geográfica, filtra balones desde atrás a la izquierda y se dedica a marcar en los bordes del área contraria.
La Barbarie ha comenzado a dar muestras de orfandad geográfica, filtra balones desde atrás a la izquierda y se dedica a marcar en los bordes del área contraria.
Los defensores de la Independencia de Cuautla 0-0 La Santa Realidad
Jornada 4:
Cuando el balón se acerca hacia su posición, el lateral izquierdo rival tiene el tic de rascarse una y otra vez la nuca con la mano izquierda.
Cuando el balón se acerca hacia su posición, el Olvido desarrolla el tic de rascarse una y otra vez la nuca con la mano izquierda.
La Santa Realidad 0-0 Las cebollitas de Yecapixtla
Jornada 5:
El contención rival deja de ser veloz, pero insinúa gol en cada balón parado.
La Amargura deja de ser veloz, pero insinúa gol en cada balón parado.
Los santos degollados de Atlatlahucan 0-0 La Santa Realidad
Jornada 6:
Al 51’, el delantero rival remata solo de cabeza desde el centro del área e Intolerancia salva en la línea el gol.
Al 52´, el Artificio remata solo de cabeza desde el centro del área y un defensa salva en la línea el gol.
La Santa Realidad 1-0 Los coladores de Cocoyoc
Jornada 7:
Para el segundo tiempo el entrenador rival pasa de la agresión a la cobardía: saca a un medio ofensivo y a un delantero para meter a un pivote y a un lateral.
Al 46´, Vicio pasa de la agresión a la cobardía: saca a Barbarie y Asfixia para meter a Deuda y Cansancio.
Los volcánicos de Popopark 0-0 La Santa Realidad
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Nada puedo contra este juego siniestro. Trabajar tanto para jugar un futbol distinto, performático, tan dinámico, impensado y colectivo, y terminar siendo calculadores y acomodaticios.
En el proceso, sin embargo, los miedos nos hemos hermanado en un grupo de amistad y confianza. Nos divertimos entrenando futbol juntos y viajando en un camión de redilas en la carretera Amecameca-Cuautla para jugar en una de las ligas de la División de los volcanes, que es parte de la Tercera División de la Federación Mexicana de Futbol.
En nuestra liga de 8 equipos nos hemos clasificado segundos y debemos enfrentarnos el sábado, de visita, a partido único, en los cuartos de final regionales, contra las Narices Azules de Amecameca, que terminaron primeras de su liga y son las subcampeonas vigentes.
Pienso en Samantha, el Bananas, Wotan, el hombre del bigote y su billar donde, supongo, que también los jugadores esnifan cocaína directo de las tizas. Y también pienso en nosotros, en la Santa Realidad, en que somos miedos y hemos dejado de controlar lo que en el partido hacemos.
Estamos invictos. Hemos metido tres goles y ganado tres partidos. Lo más inquietante de todo: nadie ha sido capaz de meterle gol a La Santa Realidad. Ningún jugador (porque aunque la liga es mixta, nunca hemos jugado contra alguna mujer) ha sido capaz de vencer a la Indecisión.
Para convocar la buena suerte, he comenzado a repetir las cifras a manera de mantra en mi cabeza:
13 puntos,
3 partidos ganados 1-0.
4 empates 0-0.
Nadie nos ha metido gol.
Invictos.
Diferencia de +3.
El sábado jugamos contra Las Narices Azules al mediodía en Amecameca.
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Tiro seis dardos antes de vestirme para recoger al equipo. Los dardos se pegan en el tablero con disposición simétrica: 2 al 10, 1 al 40, 1 al 60, 1 al 70 y 1 rozando el centro, pero claramente aún en el 80.
Puntos totales: 270.
Desborde aplaude desde la cama.
A través de la ventana del cuarto veo la jardinera en la que Sparafucile está enterrada.
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“Si somos campeones, ¿nos lleva a algún partido del Mundial, profe?”, pregunta la Deuda.
El Mundial de México, Estados Unidos y Canadá comienza en seis meses.
“Concéntrate en el partido de hoy. Ahora, Las Narices Azules es la única realidad de la Santa Realidad”.
Deuda es el último miedo en subirse en la cajuela del camión de redilas.
Sé que todo va a estar bien. Hay algo que me tranquiliza en la configuración de los números.
13 puntos
4 empates a cero
3 victorias, todas 1-0
3 goles en 7 partidos
0 goles recibidos
No consigo establecer un patrón o descifrar alguna suerte de esquema. Parecerían números circunstanciales. Pero sé que su configuración encierra una especie de destino que, de entenderlo, ¿qué ocurriría?
Imagino que quizá una especie de desplazamiento cósmico desencajado del tiempo lineal y, en algún momento, en algún lugar de nuestra historia íntima, puede ser adelante, puede ser atrás, eso da igual, se habrá abierto algún portal hacia un ciclo eterno. En la configuración de estos números ya está determinado nuestro destino:
13 puntos
4 empates a cero
3 victorias, todas 1-0
3 goles en 7 partidos
0 goles recibidos
13
4
3
3
7
0
El azar es una suerte de Dios para la Santa Realidad.
1
3
4
3
3
7
0
Sea cual sea el resultado, al terminar el partido los miedos y sus familias vendrán a mi casa para festejar.
Quizá la clave está en la manera de disponer los números:
1
3
4
3
3
7
0
Llegamos a la cancha de Las Narices Azules. Está a las faldas del Izta, volcán con forma de mujer dormida.
Los números de la Santa Realidad en nuestra primera temporada suman
21
Caminamos hacia nuestra banca.
Cantan las cigarras.
¿Al mediodía por qué cantan?”, pregunto.
“Las cigarras en el día predicen la lluvia. Su sonido significa que habrá agua.”.
“Su canto me gusta”.
“Deja de decir que cantan. Su sonido proviene de la fricción de sus bracitos”.
“Entonces me gusta que su canto sea manual y no vocal, más rítmico que melódico, más cercano a una marcha que a una serenata”.
Atravesamos la banca contraria. Reconozco en el entrenador al hombre de bigote del Bananas que me dijo pendejo.
Me mira durante un segundo.
“Aguas, que estos weyes corren un chingo”, dice la Intolerancia.
Sé que, aunque sin saber cómo ni por qué, los miedos van a correr un chingo también. También sé que no van a meternos gol. Y que es probable que nosotros tampoco. Se despierta mi curiosidad. El reglamento de eliminatorias regionales directas no contempla tiempos extras. En la Santa Realidad, nunca nos hemos ido a penales. Y la idea del azar me regresa a la certeza de que el resultado final de este partido ya está escrito en los números:
1
3
4
3
3
7
0
Que es 21
El partido comienza y de pronto me asalta la idea de que si no repito 21 veces 21 estaré convocando la mala suerte.
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
- Es 21
Cada repetición la distribuyo en distintos espacios de mi cabeza y la lanzo una tras otra formando flechas. Al llegar al final descubro que las últimas tres quedan incompletas y la falta de simetría me angustia. Lo cual es tonto: sea lo que sea, el futuro ya está escrito en los números. Desconozco el patrón, pero es inevitable.
2
-
1
es
1
y
2
+
1
3
3
x
3
9
y
9
/
3
3
y
3
-
2
-
1
es
0
y
0
es
0
x
cualquier
número
En el partido, los miedos están corriendo como nunca han corrido, a velocidades y resistencias que jamás han mostrado.
Hola,
mi nombre es Lucas
El extremo rival le da una plancha al tobillo a la Nostalgia frente a la banca de la Santa Realidad.
El árbitro amonesta.
Durante mi infancia,
el futbol fue una tierra
hermosa
De pronto lo veo claro: el espejo está a punto de formar un reflejo nuevo, uno violento, que está expresamente prohibido en los puntos 4, 5 y 6 de nuestro reglamento interno.
Y ahora me emociona
mucho construir
con ustedes
Grito:
VICIO
“¡¡Cansancio, haz tu cambio inmediato por Nostalgia!!, ¡¡ahora mismo, antes de que el partido se reanude!!”.
Me siento orgulloso de al fin haber entendido cómo ponerle alto a este juego siniestro de ser espejos justo cuando la brutalidad está a punto de apoderarse de nuestro concepto
a la Santa Realidad,
el primer equipo
performático en la historia del futbol
Pero fallo.
No soy lo suficientemente rápido.
El partido se reanuda antes de poder realizar el cambio y Nostalgia le da una plancha al tobillo al extremo rival frente a la banca de Las Narices Azules.
En vez de nuestros nombres,
representaremos miedos.
El árbitro se acerca con la amarilla, pero antes de que pueda llegar al lugar donde la Nostalgia permanece tirada, el hombre con bigote avienta una piedra gigantesca, da un brinco y en el momento en que la piedra cae sobre el cráneo de la Nostalgia, le cae encima con las suelas de sus dos botas de montaña.
Y,
estoy seguro
De los ojos de la Nostalgia comienza a salir sangre y su sangre le escurre por la oreja izquierda hacia el pasto.
vamos a
divertirnos mucho
Asfixia se avienta sobre el cadáver de la Nostalgia y le intenta dar aire soplando dentro de su boca.








