
Mazda de México presentó los resultados del primer año de Mazda Kokoro, su programa de responsabilidad social enfocado en niñas y niños. La marca busca mostrar que cada vehículo vendido y cada servicio de mantenimiento puede convertirse en una acción concreta de impacto social.
Miguel Barbeyto, presidente y CEO de Mazda de México, abrió la rueda de prensa dedicada a Mazda Kokoro con una afirmación contundente: “El año pasado logramos el mayor número de ventas en la historia de Mazda de México, y me enorgullece saber que, tan solo en el primer año, hemos impactado positivamente a miles de niñas y niños y sus familias”.
Kokoro significa corazón en japonés, y el latido de Mazda Kokoro revela un mecanismo simple pero poderoso: por cada auto nuevo vendido, los socios distribuidores de la marca donan 100 pesos y el corporativo Mazda duplica la aportación. Cada servicio de mantenimiento genera un donativo de 25 pesos, también igualado por la empresa.
Los resultados hablan por sí mismos: 41 804 700 pesos donados, resultado de más de 107 000 vehículos vendidos y numerosos servicios de mantenimiento, beneficiando directamente a 32 000 niñas y niños y, de manera indirecta, a más de 160 000 personas (el entorno familiar).
El programa centra sus esfuerzos en cuatro derechos fundamentales de la niñez: vida, salud, educación y esparcimiento. Según los datos presentados, los recursos permitieron que los niños y niñas beneficiados continuaran con sus tratamientos médicos, accedieran a alimentación diaria, recibieran prótesis u otro tipo de soluciones especializadas y no dejaran de estudiar.
Durante la presentación también se destacó la forma de medir el impacto: la consultora Terraética calculó que cada peso invertido generó 2.5 pesos de retorno social, más de 103 millones de pesos en impacto. Los análisis mostraron avances estructurales: justamente la continuidad en tratamientos de salud, mayor permanencia escolar, desarrollo de capacidades y fortalecimiento de redes de apoyo familiar.

El programa incluye, además, Kokoro Becas, con aportaciones de socios como Interesse, Autofinanciamiento Mazda, HDI Seguros, Quálitas y Seguros Atlas, que financian becas universitarias y programas alimentarios, y Kokoro en Acción, el brazo de voluntariado corporativo. En 2025, 709 colaboradores participaron activamente, beneficiando a 1 709 niños mediante actividades recreativas, educativas y comunitarias. Entre otras acciones, los vehículos de la marca se utilizaron para transportar materiales para la construcción de 88 viviendas en distintas localidades, y más de 7 millones de juguetes para la iniciativa Juguetón.
Barbeyto cerró la rueda de prensa asegurando que Mazda Kokoro continuará creciendo: “La gente Mazda es generosa. Nuestros socios de negocio, distribuidores, colaboradores y clientes están haciendo la diferencia en la vida de estos niños. Este es solo el inicio”.
Para 2026, la planta de Salamanca, Guanajuato, se sumará a la iniciativa, aportando donativos por cada vehículo fabricado, sin importar en qué ciudad del mundo circule, reforzando la idea de que cada acción comercial puede traducirse en un beneficio social tangible.
Mazda Kokoro demuestra que un programa de responsabilidad social puede combinar negocio, transparencia y resultados medibles, transformando cifras en historias de vida que dejan una huella real en la niñez mexicana.
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Mazda de México presentó los resultados del primer año de Mazda Kokoro, su programa de responsabilidad social enfocado en niñas y niños. La marca busca mostrar que cada vehículo vendido y cada servicio de mantenimiento puede convertirse en una acción concreta de impacto social.
Miguel Barbeyto, presidente y CEO de Mazda de México, abrió la rueda de prensa dedicada a Mazda Kokoro con una afirmación contundente: “El año pasado logramos el mayor número de ventas en la historia de Mazda de México, y me enorgullece saber que, tan solo en el primer año, hemos impactado positivamente a miles de niñas y niños y sus familias”.
Kokoro significa corazón en japonés, y el latido de Mazda Kokoro revela un mecanismo simple pero poderoso: por cada auto nuevo vendido, los socios distribuidores de la marca donan 100 pesos y el corporativo Mazda duplica la aportación. Cada servicio de mantenimiento genera un donativo de 25 pesos, también igualado por la empresa.
Los resultados hablan por sí mismos: 41 804 700 pesos donados, resultado de más de 107 000 vehículos vendidos y numerosos servicios de mantenimiento, beneficiando directamente a 32 000 niñas y niños y, de manera indirecta, a más de 160 000 personas (el entorno familiar).
El programa centra sus esfuerzos en cuatro derechos fundamentales de la niñez: vida, salud, educación y esparcimiento. Según los datos presentados, los recursos permitieron que los niños y niñas beneficiados continuaran con sus tratamientos médicos, accedieran a alimentación diaria, recibieran prótesis u otro tipo de soluciones especializadas y no dejaran de estudiar.
Durante la presentación también se destacó la forma de medir el impacto: la consultora Terraética calculó que cada peso invertido generó 2.5 pesos de retorno social, más de 103 millones de pesos en impacto. Los análisis mostraron avances estructurales: justamente la continuidad en tratamientos de salud, mayor permanencia escolar, desarrollo de capacidades y fortalecimiento de redes de apoyo familiar.

El programa incluye, además, Kokoro Becas, con aportaciones de socios como Interesse, Autofinanciamiento Mazda, HDI Seguros, Quálitas y Seguros Atlas, que financian becas universitarias y programas alimentarios, y Kokoro en Acción, el brazo de voluntariado corporativo. En 2025, 709 colaboradores participaron activamente, beneficiando a 1 709 niños mediante actividades recreativas, educativas y comunitarias. Entre otras acciones, los vehículos de la marca se utilizaron para transportar materiales para la construcción de 88 viviendas en distintas localidades, y más de 7 millones de juguetes para la iniciativa Juguetón.
Barbeyto cerró la rueda de prensa asegurando que Mazda Kokoro continuará creciendo: “La gente Mazda es generosa. Nuestros socios de negocio, distribuidores, colaboradores y clientes están haciendo la diferencia en la vida de estos niños. Este es solo el inicio”.
Para 2026, la planta de Salamanca, Guanajuato, se sumará a la iniciativa, aportando donativos por cada vehículo fabricado, sin importar en qué ciudad del mundo circule, reforzando la idea de que cada acción comercial puede traducirse en un beneficio social tangible.
Mazda Kokoro demuestra que un programa de responsabilidad social puede combinar negocio, transparencia y resultados medibles, transformando cifras en historias de vida que dejan una huella real en la niñez mexicana.
Mazda de México presentó los resultados del primer año de Mazda Kokoro, su programa de responsabilidad social enfocado en niñas y niños. La marca busca mostrar que cada vehículo vendido y cada servicio de mantenimiento puede convertirse en una acción concreta de impacto social.
Miguel Barbeyto, presidente y CEO de Mazda de México, abrió la rueda de prensa dedicada a Mazda Kokoro con una afirmación contundente: “El año pasado logramos el mayor número de ventas en la historia de Mazda de México, y me enorgullece saber que, tan solo en el primer año, hemos impactado positivamente a miles de niñas y niños y sus familias”.
Kokoro significa corazón en japonés, y el latido de Mazda Kokoro revela un mecanismo simple pero poderoso: por cada auto nuevo vendido, los socios distribuidores de la marca donan 100 pesos y el corporativo Mazda duplica la aportación. Cada servicio de mantenimiento genera un donativo de 25 pesos, también igualado por la empresa.
Los resultados hablan por sí mismos: 41 804 700 pesos donados, resultado de más de 107 000 vehículos vendidos y numerosos servicios de mantenimiento, beneficiando directamente a 32 000 niñas y niños y, de manera indirecta, a más de 160 000 personas (el entorno familiar).
El programa centra sus esfuerzos en cuatro derechos fundamentales de la niñez: vida, salud, educación y esparcimiento. Según los datos presentados, los recursos permitieron que los niños y niñas beneficiados continuaran con sus tratamientos médicos, accedieran a alimentación diaria, recibieran prótesis u otro tipo de soluciones especializadas y no dejaran de estudiar.
Durante la presentación también se destacó la forma de medir el impacto: la consultora Terraética calculó que cada peso invertido generó 2.5 pesos de retorno social, más de 103 millones de pesos en impacto. Los análisis mostraron avances estructurales: justamente la continuidad en tratamientos de salud, mayor permanencia escolar, desarrollo de capacidades y fortalecimiento de redes de apoyo familiar.

El programa incluye, además, Kokoro Becas, con aportaciones de socios como Interesse, Autofinanciamiento Mazda, HDI Seguros, Quálitas y Seguros Atlas, que financian becas universitarias y programas alimentarios, y Kokoro en Acción, el brazo de voluntariado corporativo. En 2025, 709 colaboradores participaron activamente, beneficiando a 1 709 niños mediante actividades recreativas, educativas y comunitarias. Entre otras acciones, los vehículos de la marca se utilizaron para transportar materiales para la construcción de 88 viviendas en distintas localidades, y más de 7 millones de juguetes para la iniciativa Juguetón.
Barbeyto cerró la rueda de prensa asegurando que Mazda Kokoro continuará creciendo: “La gente Mazda es generosa. Nuestros socios de negocio, distribuidores, colaboradores y clientes están haciendo la diferencia en la vida de estos niños. Este es solo el inicio”.
Para 2026, la planta de Salamanca, Guanajuato, se sumará a la iniciativa, aportando donativos por cada vehículo fabricado, sin importar en qué ciudad del mundo circule, reforzando la idea de que cada acción comercial puede traducirse en un beneficio social tangible.
Mazda Kokoro demuestra que un programa de responsabilidad social puede combinar negocio, transparencia y resultados medibles, transformando cifras en historias de vida que dejan una huella real en la niñez mexicana.

Mazda de México presentó los resultados del primer año de Mazda Kokoro, su programa de responsabilidad social enfocado en niñas y niños. La marca busca mostrar que cada vehículo vendido y cada servicio de mantenimiento puede convertirse en una acción concreta de impacto social.
Miguel Barbeyto, presidente y CEO de Mazda de México, abrió la rueda de prensa dedicada a Mazda Kokoro con una afirmación contundente: “El año pasado logramos el mayor número de ventas en la historia de Mazda de México, y me enorgullece saber que, tan solo en el primer año, hemos impactado positivamente a miles de niñas y niños y sus familias”.
Kokoro significa corazón en japonés, y el latido de Mazda Kokoro revela un mecanismo simple pero poderoso: por cada auto nuevo vendido, los socios distribuidores de la marca donan 100 pesos y el corporativo Mazda duplica la aportación. Cada servicio de mantenimiento genera un donativo de 25 pesos, también igualado por la empresa.
Los resultados hablan por sí mismos: 41 804 700 pesos donados, resultado de más de 107 000 vehículos vendidos y numerosos servicios de mantenimiento, beneficiando directamente a 32 000 niñas y niños y, de manera indirecta, a más de 160 000 personas (el entorno familiar).
El programa centra sus esfuerzos en cuatro derechos fundamentales de la niñez: vida, salud, educación y esparcimiento. Según los datos presentados, los recursos permitieron que los niños y niñas beneficiados continuaran con sus tratamientos médicos, accedieran a alimentación diaria, recibieran prótesis u otro tipo de soluciones especializadas y no dejaran de estudiar.
Durante la presentación también se destacó la forma de medir el impacto: la consultora Terraética calculó que cada peso invertido generó 2.5 pesos de retorno social, más de 103 millones de pesos en impacto. Los análisis mostraron avances estructurales: justamente la continuidad en tratamientos de salud, mayor permanencia escolar, desarrollo de capacidades y fortalecimiento de redes de apoyo familiar.

El programa incluye, además, Kokoro Becas, con aportaciones de socios como Interesse, Autofinanciamiento Mazda, HDI Seguros, Quálitas y Seguros Atlas, que financian becas universitarias y programas alimentarios, y Kokoro en Acción, el brazo de voluntariado corporativo. En 2025, 709 colaboradores participaron activamente, beneficiando a 1 709 niños mediante actividades recreativas, educativas y comunitarias. Entre otras acciones, los vehículos de la marca se utilizaron para transportar materiales para la construcción de 88 viviendas en distintas localidades, y más de 7 millones de juguetes para la iniciativa Juguetón.
Barbeyto cerró la rueda de prensa asegurando que Mazda Kokoro continuará creciendo: “La gente Mazda es generosa. Nuestros socios de negocio, distribuidores, colaboradores y clientes están haciendo la diferencia en la vida de estos niños. Este es solo el inicio”.
Para 2026, la planta de Salamanca, Guanajuato, se sumará a la iniciativa, aportando donativos por cada vehículo fabricado, sin importar en qué ciudad del mundo circule, reforzando la idea de que cada acción comercial puede traducirse en un beneficio social tangible.
Mazda Kokoro demuestra que un programa de responsabilidad social puede combinar negocio, transparencia y resultados medibles, transformando cifras en historias de vida que dejan una huella real en la niñez mexicana.

Mazda de México presentó los resultados del primer año de Mazda Kokoro, su programa de responsabilidad social enfocado en niñas y niños. La marca busca mostrar que cada vehículo vendido y cada servicio de mantenimiento puede convertirse en una acción concreta de impacto social.
Miguel Barbeyto, presidente y CEO de Mazda de México, abrió la rueda de prensa dedicada a Mazda Kokoro con una afirmación contundente: “El año pasado logramos el mayor número de ventas en la historia de Mazda de México, y me enorgullece saber que, tan solo en el primer año, hemos impactado positivamente a miles de niñas y niños y sus familias”.
Kokoro significa corazón en japonés, y el latido de Mazda Kokoro revela un mecanismo simple pero poderoso: por cada auto nuevo vendido, los socios distribuidores de la marca donan 100 pesos y el corporativo Mazda duplica la aportación. Cada servicio de mantenimiento genera un donativo de 25 pesos, también igualado por la empresa.
Los resultados hablan por sí mismos: 41 804 700 pesos donados, resultado de más de 107 000 vehículos vendidos y numerosos servicios de mantenimiento, beneficiando directamente a 32 000 niñas y niños y, de manera indirecta, a más de 160 000 personas (el entorno familiar).
El programa centra sus esfuerzos en cuatro derechos fundamentales de la niñez: vida, salud, educación y esparcimiento. Según los datos presentados, los recursos permitieron que los niños y niñas beneficiados continuaran con sus tratamientos médicos, accedieran a alimentación diaria, recibieran prótesis u otro tipo de soluciones especializadas y no dejaran de estudiar.
Durante la presentación también se destacó la forma de medir el impacto: la consultora Terraética calculó que cada peso invertido generó 2.5 pesos de retorno social, más de 103 millones de pesos en impacto. Los análisis mostraron avances estructurales: justamente la continuidad en tratamientos de salud, mayor permanencia escolar, desarrollo de capacidades y fortalecimiento de redes de apoyo familiar.

El programa incluye, además, Kokoro Becas, con aportaciones de socios como Interesse, Autofinanciamiento Mazda, HDI Seguros, Quálitas y Seguros Atlas, que financian becas universitarias y programas alimentarios, y Kokoro en Acción, el brazo de voluntariado corporativo. En 2025, 709 colaboradores participaron activamente, beneficiando a 1 709 niños mediante actividades recreativas, educativas y comunitarias. Entre otras acciones, los vehículos de la marca se utilizaron para transportar materiales para la construcción de 88 viviendas en distintas localidades, y más de 7 millones de juguetes para la iniciativa Juguetón.
Barbeyto cerró la rueda de prensa asegurando que Mazda Kokoro continuará creciendo: “La gente Mazda es generosa. Nuestros socios de negocio, distribuidores, colaboradores y clientes están haciendo la diferencia en la vida de estos niños. Este es solo el inicio”.
Para 2026, la planta de Salamanca, Guanajuato, se sumará a la iniciativa, aportando donativos por cada vehículo fabricado, sin importar en qué ciudad del mundo circule, reforzando la idea de que cada acción comercial puede traducirse en un beneficio social tangible.
Mazda Kokoro demuestra que un programa de responsabilidad social puede combinar negocio, transparencia y resultados medibles, transformando cifras en historias de vida que dejan una huella real en la niñez mexicana.

Mazda de México presentó los resultados del primer año de Mazda Kokoro, su programa de responsabilidad social enfocado en niñas y niños. La marca busca mostrar que cada vehículo vendido y cada servicio de mantenimiento puede convertirse en una acción concreta de impacto social.
Miguel Barbeyto, presidente y CEO de Mazda de México, abrió la rueda de prensa dedicada a Mazda Kokoro con una afirmación contundente: “El año pasado logramos el mayor número de ventas en la historia de Mazda de México, y me enorgullece saber que, tan solo en el primer año, hemos impactado positivamente a miles de niñas y niños y sus familias”.
Kokoro significa corazón en japonés, y el latido de Mazda Kokoro revela un mecanismo simple pero poderoso: por cada auto nuevo vendido, los socios distribuidores de la marca donan 100 pesos y el corporativo Mazda duplica la aportación. Cada servicio de mantenimiento genera un donativo de 25 pesos, también igualado por la empresa.
Los resultados hablan por sí mismos: 41 804 700 pesos donados, resultado de más de 107 000 vehículos vendidos y numerosos servicios de mantenimiento, beneficiando directamente a 32 000 niñas y niños y, de manera indirecta, a más de 160 000 personas (el entorno familiar).
El programa centra sus esfuerzos en cuatro derechos fundamentales de la niñez: vida, salud, educación y esparcimiento. Según los datos presentados, los recursos permitieron que los niños y niñas beneficiados continuaran con sus tratamientos médicos, accedieran a alimentación diaria, recibieran prótesis u otro tipo de soluciones especializadas y no dejaran de estudiar.
Durante la presentación también se destacó la forma de medir el impacto: la consultora Terraética calculó que cada peso invertido generó 2.5 pesos de retorno social, más de 103 millones de pesos en impacto. Los análisis mostraron avances estructurales: justamente la continuidad en tratamientos de salud, mayor permanencia escolar, desarrollo de capacidades y fortalecimiento de redes de apoyo familiar.

El programa incluye, además, Kokoro Becas, con aportaciones de socios como Interesse, Autofinanciamiento Mazda, HDI Seguros, Quálitas y Seguros Atlas, que financian becas universitarias y programas alimentarios, y Kokoro en Acción, el brazo de voluntariado corporativo. En 2025, 709 colaboradores participaron activamente, beneficiando a 1 709 niños mediante actividades recreativas, educativas y comunitarias. Entre otras acciones, los vehículos de la marca se utilizaron para transportar materiales para la construcción de 88 viviendas en distintas localidades, y más de 7 millones de juguetes para la iniciativa Juguetón.
Barbeyto cerró la rueda de prensa asegurando que Mazda Kokoro continuará creciendo: “La gente Mazda es generosa. Nuestros socios de negocio, distribuidores, colaboradores y clientes están haciendo la diferencia en la vida de estos niños. Este es solo el inicio”.
Para 2026, la planta de Salamanca, Guanajuato, se sumará a la iniciativa, aportando donativos por cada vehículo fabricado, sin importar en qué ciudad del mundo circule, reforzando la idea de que cada acción comercial puede traducirse en un beneficio social tangible.
Mazda Kokoro demuestra que un programa de responsabilidad social puede combinar negocio, transparencia y resultados medibles, transformando cifras en historias de vida que dejan una huella real en la niñez mexicana.
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