
Historias mayas de vitalidad y orgullo
En colaboración con la Fundación W.K. Kellogg
Emiliano Zapata es una localidad de Oxkutzcab, municipio de clima particularmente cálido a unos 100 kilómetros al sur de Mérida, célebre por su producción de cítricos. Allí vive una parte de las integrantes del Colectivo Kikibá, como se autonombra un grupo de mujeres que, con historias formativas y experiencias muy diversas, comenzaron a trabajar y crecer juntas hace seis años. Nada de naranjas agrias y limas: más bien, aprendieron a manejar gallinas ponedoras y a comercializar huevo de gallinas libres de jaula, y hoy su negocio es ejemplo de empuje y prosperidad.
Otro futuro —más divertido, más sano, más natural, memorioso, comunitario: más cercano a las fuentes de la vida— es posible para la niñez de Cholul, Yucatán, a través del proceso propuesto por Mejen T´aano´ob, Pequeñas Voces.
Les presentamos a William Leandro Chan Chan. Entre el conocimiento legado por su abuela, el aprendizaje adquirido con la asociación civil Ciencia Social Alternativa, Kóokay, los bordados de su madre y su lengua que reivindica el acto de mirar el mundo en maya, William aprendió algo más: ignorar los derechos humanos es normalizar violencias.
Desde 2025, las integrantes del colectivo Túumben Sáastal, apoyadas por la asociación civil Ko’ox Taani, han desarrollado proyectos autogestivos en el municipio de Chankom, Yucatán. Dado su alcance y rápido arraigo, son la demostración viva de que un nuevo modelo de prosperidad es posible, al margen de las rutinas del asistencialismo. Esta crónica retrata a Verónica del Jesús Chay, la tía Vero, destacada vecina de la comunidad, que trabaja para garantizar su soberanía alimentaria con un huerto de traspatio.
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